A continuación posteo una investigación del Embajador Joaquin Chaffardet acerca del Clan Makled. Disfruten!
Las relaciones de Chávez y el chavismo con las fuerzas más oscuras de la sociedad permanecen incólumes. Se trata de sus relaciones con los más violentos regímenes en distintas países del planeta: con la dictadura de Ahmadinejad en el Irán primitivo, sectario e inhumano; con la dictadura de Lukachenco en Bielorrusia; con el dictador quinto mundista de Zinbabwe; con Corea del Norte; con la dictadura monárquica de Cuba, regímenes con los cuales el Iluminado de Sabaneta se siente plenamente identificado y que representan todos ellos ejemplos de primitivismo, intolerancia, crueldad, atraso e inhumanidad.
Por otra parte, son claras y ampliamente conocidas las relaciones, la solidaridad y el apoyo del régimen chavista a grupos terroristas nacionales y extranjeros: su decidido apoyo a las FARC y al ELN, que Colombia guarda como un as bajo la manga; el apoyo a ETA investigado por la Audiencia Nacional de España; la facilitación a las actividades de Hezbollah y Al Qaeda en el territorio nacional investigada en estados Unidos y la Unión Europea; el financiamiento y entrenamiento al local FBL; el estímulo, financiamiento y armamento de grupos violentos como los Tupamaros, La Piedrita, los Carapaicas, Los Guardianes de Chávez, Los Guerreros de la Vega, etc, hasta ahora solamente investigados por la prensa internacional.
Pero más grave aún son las relaciones del gobierno de Chávez y de altos funcionarios régimen con el tráfico de drogas. El ELN y las FARC son parte de la columna vertebral del tráfico de drogas que se origina en Colombia. El narcotráfico, además de las sustanciales ayudas del régimen venezolano, es la fuente fundamental del financiamiento de las actividades terroristas de ambas organizaciones, lo que implica el apoyo al narcotráfico internacional, que ha traído como consecuencia que Venezuela se haya convertido el puerto de origen de centenares de cargamentos de droga incautados en África, Europa, Centroamérica y Estados Unidos.
Recientemente fue capturado en Colombia Walid Makled, alias “El Arabe” o “El Turco”, potentado chavista de Valencia y beneficiario de numerosas prebendas por parte del régimen del Iluminado de Sabaneta. Walid Makled era Vicepresidente de la Federación de Comerciantes e Industriales Bolivarianos y compadre del ex-gobernador del Estado Carabobo, el general bolivarista Luis Felipe Acosta Carles.
Walid Makled García, encabezaba al llamado Grupo Makled integrado por su padre, Jamed Makle, y sus hermanos Alex José, Basel, Abdala y Lina Makled, quienes eran accionista, propietarios, gerentes y/o administradores de las empresas Inversiones Makled, Transporte Makled, Almacenadora Makled, Corporación MK, Proveeduría JM, Happy Trade, Almacenadora Conacentro, Editorial Uno y Línea Aeropostal, entre otras. Las actividades de estas compañías, centradas en la importación y exportación de mercancía, se facilitaban por las concesiones que les otorgó el Instituto Nacional de Puertos en Puerto Cabello, punto estratégico para sus actividades de narcotráfico.
Desde año 2008 las actividades de los hermanos Makled y los dividendos que recibían altos funcionarios del régimen, fueron motivo de controversia y enfrentamiento entre diferentes facciones del PSUV. Entre los años 2004 y 2008 el Grupo Makled logró "un crecimiento sustancial" en su patrimonio, con ingresos conocidos que suman más de 400 millardos de bolívares viejos.
La disputa por la participación en este inmenso festín de dólares generado por las actividades comerciales y de narcotráfico del grupo Makled, generó una guerra a cuchillo en altos sectores del oficialismo. Es así como se desató una intensa batalla de acusaciones entre lo generales Acosta Carlés y Alcalá Cordones, en la que ambos perseguían quedarse con la exclusividad de la protección y el favor de los Makled.
En medio de las refriegas entre chavistas por el botín de los “turcos” Makled, a fines de octubre de 2008 se produjo el secuestro de Nahen Makled, padre los hermanos Makled. Acosta Carles no vaciló en acusar del secuestro a los cuerpos de seguridad, asegurando que “en Venezuela los organismo de seguridad del Estado están “putrefactos” ya que en su seno operan muchos funcionarios que son los delincuentes responsables de la planificación de la mayoría de los secuestros y extorsiones que ocurren en el país” y agregó, "Como especialista en secuestros que soy, presumo que en este caso actuaron funcionarios de seguridad del Gobierno Nacional que pudieran ser del Cicpc, de inteligencia militar, Guardia Nacional o funcionarios policiales regionales o municipales, no hay que descartar a ninguno".
El entonces Gobernador manifestó que tampoco había que descartar que el comandante de la Guarnición Militar de Valencia, general Clíver Alcalá Cordones, sea quien haya orquestado el plagios del empresario con fines políticos. Aseguró que, "Tengo información según la cual agentes de inteligencia que trabajan con Alcalá Cordones han participado en presuntos secuestros a nivel nacional. Tengo las pruebas". Y durante un programa de radio en Valencia, Acosta Carles acusó directamente a Alcalá Cordones de estar implicado en el secuestro de Najem Makled, padre de Walid Makled. Además denunció que Alcalá era el responsable del asesinato del presidente de la FCU de LUZ, Julio Soto, ocurrido el 1 de octubre de 2008.
A estas acusaciones Alcalá Cordones replicó: “Se trata de posiciones desesperadas al término de su gestión. Quiere acusar a otros porque demuestran que en cuatro años no ha hecho nada. ¿Será que sindica a los demás cuando se ve en su propio espejo?”
En un vuelco inesperado de los acontecimientos, Walid Kaled, fue detenido en Colombia hace pocos días. En su prisión Walid Makled se ha convertido en un digno sustituto de Pavaroti. Se dice en Bogotá, que en vista de que sus socios y protectores, después de exprimirle el producto de sus actividades delictivas lo dejaron en el abandono, ha cantado hasta la Traviata. Hasta ahora lo publicado sobre sus denuncias es superficial pero ponen sobre el tapete el inmenso grado de corrupción y podredumbre del régimen del Iluminado de Sabaneta, quien por supuesto conoce y protege estas actividades delictivas.
Entre lo dicho hasta ahora por Makled a la prensa colombiana están estas perlitas: “A través del gobernador (del estado Carabobo, Luis Felipe Acosta Carles), yo por lo menos aporté para la campaña del Sí (la del referendo), aporté por lo menos como dos millones de dólares”, precisó Makled en entrevista con el noticiario colombiano RCN.
Dijo también que su capital podría llegar a los 1.200 millones de dólares, e indicó que “en gratitud de todo eso (los aportes) me concedieron las concesiones del puerto”, refiriéndose a Puerto Cabello, una de las principales terminales de carga de Venezuela. En el diálogo, Makled explicó que la entrega del puerto en concesión no se la firmó “el empleado de la calle… eso me lo firmó la gente del alto gobierno”.
También mencionó que acusó a gobernadores, generales, contraalmirantes y hermanos de ministros que recibieron dineros provenientes de sus actividades empresariales y expresó: “Vamos a estar claros. De estas empresas comía mucha gente, así tan sencillito, del alto gobierno. Claro que recibían dinero mío mensualmente. Entre todos ellos como un millón de dólares“, afirmó. Y como una amenaza a sus antiguos promotores, protectores y socios, dejo caer esta afirmación: “Gracias a Dios yo logré sacar todos los documentos de una caja fuerte que yo tenía. Tengo depósitos bancarios y otras pruebas que determinarían que funcionarios del alto gobierno recibieron dineros míos”.
En entrevista difundida en la edición nocturna del noticiero RCN en Bogotá, Makled manifestó que “está dispuesto a decir todo lo que sabe ante las autoridades de Estados Unidos”. Y aseguró, que si él era narcotraficante “entonces toda esa gente que trabajaba conmigo son narcotraficantes”.
Concluye la noticia diciendo: De inmediato no se conoció reacción alguna de las autoridades venezolanas. Y yo agregaría ni tampoco reacción alguna de la oposición frente a tan gravísimas denuncias, quizás debido a que se produjeron en los días finales de la campaña para las elecciones legislativas del 26-S.
He oído y leído que sectores importantes de la nueva bancada oposicionista están tratando de entrar en conversaciones con diputados del PSUV para lograr acuerdos sobre la agenda legislativa de la nueva asamblea nacional. Este intento de diálogo, preñado de buenas intenciones, no producirá fruto alguno pues ya el Iluminado de Sabaneta advirtió que no habrá diálogo y por el contrario amenazó con “radicalizar” la Robolución y armar, más aún, a la Milicia.
Sería mucho más interesante y productivo para el país, desenmascarar a la banda de delincuentes de que se rodea al teniente coronel bananero, para lo que la MUD debería designar una comisión de nuevos parlamentarios que se traslade de inmediato a Bogotá a entrevistar a Walid Makled, quien si dice estar dispuesto a decir todo lo que sabe ante las autoridades de Estados Unidos, seguramente también lo haría frente a una comisión investigadora de diputados a la nueva asamblea nacional. Es necesario que se revelen los nombres de los cómplices de Makled, incluidos los gobernadores, generales, contraalmirantes y hermanos de ministros y los montos que recibieron, la forma en que se hacían los pagos por protección y por comisiones derivadas de los jugosos negocios con que fue favorecido el ilustre “empresario” Vicepresidente de la Federación de Comerciantes e Industriales Bolivarianos.
La representación parlamentaria de la MUD tiene la envidiable oportunidad de llevar adelante la investigación a fondo de este escandaloso caso. Sería una primera demostración de la voluntad de los nuevos asambleístas de ponerle un freno a la corrupción del régimen y piedras en el camino a la política oficial de alianza con el terrorismo y el narcotráfico.
Joaquin Chaffardet
jchaffardet@gmail.com
jueves, 7 de octubre de 2010
martes, 5 de octubre de 2010
De la Votocracia Totalitaria
En la búsqueda por entender los detalles de la realidad venezolana, que a menudo es banalmente analizada por sus principales actores, me he dado a la tarea de tratar de analizar con un enfoque predominantemente científico, los distintos elementos que la conforman. Ha sido en esta labor que me he topado con un fenómeno que de manera matemática parece dar cuenta del comportamiento de todos los principales participantes en la vida política nacional.
Primero creo conveniente reafirmar que estoy seguro que la principal culpable de que Chávez siga estando en el poder es la oposición. Chávez ha hecho mal todo lo que se puede hacer mal, ha desangrado el país y lo ha ahogado en la más profunda violencia basándose en una división populista artificialmente creada para sustentar un sistema de gobierno de base totalitaria, sistema que es comúnmente referido como "Dictadura", "Comunismo" o "Socialismo del Siglo XXI", pero que luego de un análisis medianamente intensivo podría fácilmente ser catalogado como "Votocracia", término que si bien no es nuevo, obtiene una dimensión única en nuestro caso.
En Venezuela el régimen establecido es uno donde la soberanía es ejercida por el voto y no por los votantes, lo que en términos prácticos significa que la voluntad popular elije pero no manda, no puede ejercer su soberanía más allá de la elección de un gobernante, luego de efectuada dicha elección el votante no tiene ninguna clase de influencia sobre las decisiones que tome dicho gobernante, en una votocracia el único punto en común con una democracia es el voto, lo que pase antes o después no tiene nada que ver con la voluntad popular: es la dictadura del voto. El voto como fin, no como medio, esto causa que el objetivo principal de la mayoría de las acciones políticas se realicen con el único fin de obtener votos en las siguientes elecciones. El Gobierno del Voto, por el Voto y para el Voto.
Antes de proseguir me gustaría aclrar que esta no es una teoría anti-voto, ya que no solo sería en estos momentos anacrónico si no que en lo personal creo que el voto es una herramienta útil para asegurar la alternabilidad de los gobernantes y de las leyes. Como dije al principio, todo lo anterior nos da una perspectiva que describe fielmente el comportamiento de los actores de la escena política venezolana, tomemos por ejemplo el caso de Chávez: este es un individuo que supo entender mucho mejor que la oposición la importancia de establecer una votocracia, la lógica es simple: es más fácil controlar el voto que la voluntad popular, por ende si las igualamos podemos controlar la última si logramos controlar la primera. Ese discurso tan maquiavelicamente simple fue fácilmente comprado por la oposición, ya que una vez establecidas las reglas del juego, además del frenesí electoral de los partidos, se conformaron, un sin fin de organizaciones cuyos fines eran fiscalizar electoralmente al gobierno en nombre del "pueblo", o llamar a los jóvenes a votar, a culturizar el pueblo con respecto al voto, a interpretar matemática y estadísticamente el voto, etc. etc. etc., le seguimos, como sociedad, el juego a Chávez en eso de igualar la democracia al voto, por ese motivo Chávez pudo violentar fácilmente el resto de las instituciones democráticas, a través de un arreglo implícito con la sociedad alrededor de la ecuación ”democracia = voto”, ya que logra mantener una denominación democrática siempre y cuando la gente continúe yendo a las urnas, en consecuencia votar es lo único que realmente importa, el voto es un fin, no un medio, en esta nueva versión de los enemigos orwellianos, Chávez no necesita un campo de batalla para enfrentar sus enemigos, solo necesita unas elecciones más.
Por otro lado está la oposición, precursores de esta votocracia con su progenitor la partidocracia, de este lado del espectro los políticos tradicionales no solo decidieron bailar al son electoral de Chávez, sino que aprendieron la lección y entendieron el poder del "voto como arma", de ahí que su intención no sea alternar el poder con a través del voto, sino "darle un golpe de estado a Chávez" a través del voto, dos escenarios en apariencia iguales, pero en realidad abismalmente distantes, de esa forma, los líderes opositores han hecho igual que el contrincante y han concvertido el voto en el santo grial de la democracia, una regla con la cual deben medirse todas las fallas del gobierno, de esa forma se otorgan carta blanca para obviar pecados anteriores aún sin penitencia, a la vez que utilizan las mismas herramientas para asegurar su cuota de poder como representantes indiscutibles del pueblo opositor, recordemos que gran parte de la MUD basaba su legitimidad representativa en los resultados de las elecciones regionales inmediatamente anteriores, "inhabilitando" en el mejor estilo Chavista a aquellos que no tuvieron votos o no fueron a elecciones en aquel momento, negándole a la oposición la alternabilidad de representación que tanto le reclaman a Chávez, e ignorando o radicalizando a aquellos que decidían oponerse y convenciendo a la gente que ellos son los únicos con la capacidad de lograr el fin esperado, ¿no les suena conocido ese discurso? Incluso en temas de resultados son similares Chávez y la MUD, los de la mesa han sido tan eficientes en sacar a Chávez como Chávez lo ha sido en sacar el país adelante: ambos han fracasado estrepitosamente. La votocracia explica además la negativa de los políticos de la MUD a aceptar la Tarjeta Única (que en función de lo sucedido el 26S quedó claro la conveniencia de esta herramienta), el argumento más común de algunos voceros de la MUD al respecto era que los "partidos son indispensable para que se mantenga la democracia", la verdad no estoy seguro de que esta aseveración sea cierto o no, sin embargo de lo que si estoy seguro es de la indispensabilidad de los partidos para la votocracia, partidos que históricamente han demostrado entender poco las necesidades de los venezolanos además de ser bastante ineficientes e ineficaces cuando tuvieron el poder, partidos cuya única prioridad es obtener alguna cuota de poder, por supuesto, a través del voto. Partidos Votocráticos.
Finalmente, están las ONG, a mi punto de vista los seguidores más patológicos de la votocracia, al menos los factores políticos lo hacen por conveniencia, pero estos lo hacen en buena parte por convencimiento y en parte porque es simplemente la forma más fácil de hacer oposición. Mirémoslo de esta manera: si Ud. está convencido que los condones son la solución para acabar con el problema del SIDA y quiere formar parte de la solución, que mejor camino que montarse una ONG que se dedique a repartir condones, ¿no? Bueno, en términos prácticos, los preservativos y el voto sufren de limitaciones similares, es por eso que el voto por sí solo no se va a solucionar del problema de Chávez más de lo que el condón lo va a hacer con el problema del SIDA, la diferencia está que las ONG preocupadas por el problema de esta terrible enfermedad están conscientes de eso y entienden que su responsabilidad no se limita a repartir condones, a diferencia de algunas de las principales ONG pro-voto, que se han convertido en activistas electorales con un único fin en mente, sobre este tema podría expandirme un capítulo completo de un libro, pero si quieren comprobarlos Uds. mismos solo tienen que hablar 10 minutos con alguien de SUMATE u otras organización similar y seguro obtendrán más temprano que tarde una respuesta acerca de cómo su responsabilidad es "solo en el área electoral", dicho sea de paso que esta conducta explica porque muchos de los miembros de SUMATE consideran que María Corina Machado NO tenía un conflicto de intereses sólo porque renunció un mes antes de lanzar su candidatura.
En resumen, son muchas cosas que la votocracia parece explicar, incluso el hecho del exceso de celebración de los líderes opositores (sacaron sus votos, ¿no?, que importa que sean menos escaños) y la falta del gobierno (¿para que celebrar una mayoría en escaños si se perdieron los votos?), sin embargo cabe la pregunta: ¿Y qué diferencia hace si es votocracia, partidocracia, chávezcracia? ¿No es el fin exactamente el mismo?, puede ser que el fin sea el mismo, pero eso no implica que los medios puedan o deban ser los mismos. Si nuestro fin es ir a Europa desde Caracas, irse nadando es una posibilidad pero no debería ser una opción a considerar, al menos que no sepamos la distancia que separa un continente de otro, del mismo modo si no conocemos la verdadera dimensión y naturaleza de nuestro obstáculo, bajo ese punto de vista es indispensable entender a que nos enfrentamos, ya que en un sistema democrático el voto quizás sea suficiente, pero en uno totalitario puede llegar a ser en muchos aspectos contraproducente, y si la evidencia venezolana no le parece suficiente en este sentido, no tiene más que ver las elecciones cubanas o las iraníes. Es mi opinión que nuestro deber como ciudadanos es, al menos, cuestionarnos los modelos que hemos aceptados como ciertos, de modo tal que podamos estar seguros de la viabilidad de estos, sobretodo cuando existen en el papel evidencias que podrían indicar que hemos sido guiados por los caminos incorrectos por personas que, por mal o por bien, no tienen los mismos intereses que la mayoría de nosotros.
Primero creo conveniente reafirmar que estoy seguro que la principal culpable de que Chávez siga estando en el poder es la oposición. Chávez ha hecho mal todo lo que se puede hacer mal, ha desangrado el país y lo ha ahogado en la más profunda violencia basándose en una división populista artificialmente creada para sustentar un sistema de gobierno de base totalitaria, sistema que es comúnmente referido como "Dictadura", "Comunismo" o "Socialismo del Siglo XXI", pero que luego de un análisis medianamente intensivo podría fácilmente ser catalogado como "Votocracia", término que si bien no es nuevo, obtiene una dimensión única en nuestro caso.
En Venezuela el régimen establecido es uno donde la soberanía es ejercida por el voto y no por los votantes, lo que en términos prácticos significa que la voluntad popular elije pero no manda, no puede ejercer su soberanía más allá de la elección de un gobernante, luego de efectuada dicha elección el votante no tiene ninguna clase de influencia sobre las decisiones que tome dicho gobernante, en una votocracia el único punto en común con una democracia es el voto, lo que pase antes o después no tiene nada que ver con la voluntad popular: es la dictadura del voto. El voto como fin, no como medio, esto causa que el objetivo principal de la mayoría de las acciones políticas se realicen con el único fin de obtener votos en las siguientes elecciones. El Gobierno del Voto, por el Voto y para el Voto.
Antes de proseguir me gustaría aclrar que esta no es una teoría anti-voto, ya que no solo sería en estos momentos anacrónico si no que en lo personal creo que el voto es una herramienta útil para asegurar la alternabilidad de los gobernantes y de las leyes. Como dije al principio, todo lo anterior nos da una perspectiva que describe fielmente el comportamiento de los actores de la escena política venezolana, tomemos por ejemplo el caso de Chávez: este es un individuo que supo entender mucho mejor que la oposición la importancia de establecer una votocracia, la lógica es simple: es más fácil controlar el voto que la voluntad popular, por ende si las igualamos podemos controlar la última si logramos controlar la primera. Ese discurso tan maquiavelicamente simple fue fácilmente comprado por la oposición, ya que una vez establecidas las reglas del juego, además del frenesí electoral de los partidos, se conformaron, un sin fin de organizaciones cuyos fines eran fiscalizar electoralmente al gobierno en nombre del "pueblo", o llamar a los jóvenes a votar, a culturizar el pueblo con respecto al voto, a interpretar matemática y estadísticamente el voto, etc. etc. etc., le seguimos, como sociedad, el juego a Chávez en eso de igualar la democracia al voto, por ese motivo Chávez pudo violentar fácilmente el resto de las instituciones democráticas, a través de un arreglo implícito con la sociedad alrededor de la ecuación ”democracia = voto”, ya que logra mantener una denominación democrática siempre y cuando la gente continúe yendo a las urnas, en consecuencia votar es lo único que realmente importa, el voto es un fin, no un medio, en esta nueva versión de los enemigos orwellianos, Chávez no necesita un campo de batalla para enfrentar sus enemigos, solo necesita unas elecciones más.
Por otro lado está la oposición, precursores de esta votocracia con su progenitor la partidocracia, de este lado del espectro los políticos tradicionales no solo decidieron bailar al son electoral de Chávez, sino que aprendieron la lección y entendieron el poder del "voto como arma", de ahí que su intención no sea alternar el poder con a través del voto, sino "darle un golpe de estado a Chávez" a través del voto, dos escenarios en apariencia iguales, pero en realidad abismalmente distantes, de esa forma, los líderes opositores han hecho igual que el contrincante y han concvertido el voto en el santo grial de la democracia, una regla con la cual deben medirse todas las fallas del gobierno, de esa forma se otorgan carta blanca para obviar pecados anteriores aún sin penitencia, a la vez que utilizan las mismas herramientas para asegurar su cuota de poder como representantes indiscutibles del pueblo opositor, recordemos que gran parte de la MUD basaba su legitimidad representativa en los resultados de las elecciones regionales inmediatamente anteriores, "inhabilitando" en el mejor estilo Chavista a aquellos que no tuvieron votos o no fueron a elecciones en aquel momento, negándole a la oposición la alternabilidad de representación que tanto le reclaman a Chávez, e ignorando o radicalizando a aquellos que decidían oponerse y convenciendo a la gente que ellos son los únicos con la capacidad de lograr el fin esperado, ¿no les suena conocido ese discurso? Incluso en temas de resultados son similares Chávez y la MUD, los de la mesa han sido tan eficientes en sacar a Chávez como Chávez lo ha sido en sacar el país adelante: ambos han fracasado estrepitosamente. La votocracia explica además la negativa de los políticos de la MUD a aceptar la Tarjeta Única (que en función de lo sucedido el 26S quedó claro la conveniencia de esta herramienta), el argumento más común de algunos voceros de la MUD al respecto era que los "partidos son indispensable para que se mantenga la democracia", la verdad no estoy seguro de que esta aseveración sea cierto o no, sin embargo de lo que si estoy seguro es de la indispensabilidad de los partidos para la votocracia, partidos que históricamente han demostrado entender poco las necesidades de los venezolanos además de ser bastante ineficientes e ineficaces cuando tuvieron el poder, partidos cuya única prioridad es obtener alguna cuota de poder, por supuesto, a través del voto. Partidos Votocráticos.
Finalmente, están las ONG, a mi punto de vista los seguidores más patológicos de la votocracia, al menos los factores políticos lo hacen por conveniencia, pero estos lo hacen en buena parte por convencimiento y en parte porque es simplemente la forma más fácil de hacer oposición. Mirémoslo de esta manera: si Ud. está convencido que los condones son la solución para acabar con el problema del SIDA y quiere formar parte de la solución, que mejor camino que montarse una ONG que se dedique a repartir condones, ¿no? Bueno, en términos prácticos, los preservativos y el voto sufren de limitaciones similares, es por eso que el voto por sí solo no se va a solucionar del problema de Chávez más de lo que el condón lo va a hacer con el problema del SIDA, la diferencia está que las ONG preocupadas por el problema de esta terrible enfermedad están conscientes de eso y entienden que su responsabilidad no se limita a repartir condones, a diferencia de algunas de las principales ONG pro-voto, que se han convertido en activistas electorales con un único fin en mente, sobre este tema podría expandirme un capítulo completo de un libro, pero si quieren comprobarlos Uds. mismos solo tienen que hablar 10 minutos con alguien de SUMATE u otras organización similar y seguro obtendrán más temprano que tarde una respuesta acerca de cómo su responsabilidad es "solo en el área electoral", dicho sea de paso que esta conducta explica porque muchos de los miembros de SUMATE consideran que María Corina Machado NO tenía un conflicto de intereses sólo porque renunció un mes antes de lanzar su candidatura.
En resumen, son muchas cosas que la votocracia parece explicar, incluso el hecho del exceso de celebración de los líderes opositores (sacaron sus votos, ¿no?, que importa que sean menos escaños) y la falta del gobierno (¿para que celebrar una mayoría en escaños si se perdieron los votos?), sin embargo cabe la pregunta: ¿Y qué diferencia hace si es votocracia, partidocracia, chávezcracia? ¿No es el fin exactamente el mismo?, puede ser que el fin sea el mismo, pero eso no implica que los medios puedan o deban ser los mismos. Si nuestro fin es ir a Europa desde Caracas, irse nadando es una posibilidad pero no debería ser una opción a considerar, al menos que no sepamos la distancia que separa un continente de otro, del mismo modo si no conocemos la verdadera dimensión y naturaleza de nuestro obstáculo, bajo ese punto de vista es indispensable entender a que nos enfrentamos, ya que en un sistema democrático el voto quizás sea suficiente, pero en uno totalitario puede llegar a ser en muchos aspectos contraproducente, y si la evidencia venezolana no le parece suficiente en este sentido, no tiene más que ver las elecciones cubanas o las iraníes. Es mi opinión que nuestro deber como ciudadanos es, al menos, cuestionarnos los modelos que hemos aceptados como ciertos, de modo tal que podamos estar seguros de la viabilidad de estos, sobretodo cuando existen en el papel evidencias que podrían indicar que hemos sido guiados por los caminos incorrectos por personas que, por mal o por bien, no tienen los mismos intereses que la mayoría de nosotros.
lunes, 4 de octubre de 2010
Después del 26S
A continuación posteo (después de tanto tiempo sin postear) un escrito atribuido a Luís Marín, el cual recomiendo leer sin aplicar ninguna falacia ad hominem de esas que la gente gusta usar cuando la persona que habla dice cosas que no son de su agrado.
DISFRUTEN!!!
DESPUÉS DEL 26S
La celebrada intervención de la periodista de France Presse, además del teatro de siempre, exige una lectura que nadie quiere hacer: que aquí hubo una estafa electoral. El problema es que ella hace incomprensible el ambiente de celebración de los presuntos estafados.
Ciertamente es difícil de entender cómo es que obteniendo más votos se puede tener menos representantes, pero eso se podría explicar, dependiendo del sistema que se use para asignar los cargos; lo que sí es inexplicable es que las víctimas de la flagrante injusticia celebren con bombos y platillos su resonante victoria y otros enfaticen la derrota del régimen con expresiones paradójicas como “ganar perdiendo” o “perder ganando”.
Una vez más el problema es de interpretación del lenguaje. Así como antes nadie entendió lo que querían decir Rosales y su combo con “ganar y cobrar” y cada uno lo interpretó a su manera; ahora hay que ver quién gana y quien pierde y qué se gana y qué se pierde.
Bien vista la cosa, una chambita en dólares con inmunidades parlamentaria y diplomática al mismo tiempo y residencia fuera de este país infernal no está nada mal para, digamos, Timoteo Zambrano, cabecilla de todos los fracasos de la oposición en la última década, de los que él ha salido absolutamente indemne, como aquellos políticos “corcho” que si los hunden por un lado flotan por el otro.
O Alfonso Marquina, de quien decía extrañada Patricia Poleo que la había acompañado en un programa de radio, por allá en Maturín, el día y hora en que la Fiscalía General aseguraba que estaba en Panamá planeando el asesinato de Danilo Anderson y mientras ella ahora se encuentra en el exilio, él aparece muy fragante, recién bañado, como si nada, en un programa ¡en RCTV! Y si lo viera ahora como flamante diputado a la Asamblea Nacional… ¡Todo un habilitado!
O Teodoro Petkoff, que además de tener una fracción en cada ministerio, instituto autónomo e institución pública en general, como las Universidades Autónomas, Experimentales o Católicas, incluyendo, por supuesto, al CNE, donde tiene un representante personal, ahora va a disfrutar también de una fracción parlamentaria que va a bailar al ritmo que él les toque, más o menos como hace Chávez con los suyos, de manera que lo único que le falta es ser candidato único en el 2012, “si le aguantan las rodillas”.
Pero en la mejor fiesta nunca falta alguien que ponga la nota discordante, como esa cándida periodista de France Presse, que no sabe “de qué se trata la cosa”, que “ignora totalmente lo que aquí pasó”, “como si viviera en la luna”, ella no sabe “que estas elecciones están montadas en un método (…) que no tiene nada que ver con la sumatoria de los votos”.
Y eso que ella no cuestiona ese sistema blindado, inmune no sólo a triquiñuelas sino a cualquier observación, ni su mecánica incomprensible incluso para los técnicos, ni la impecabilidad de las cifras, aunque sean inverificables y nadie sepa de dónde salieron; su apreciación se refiere al aspecto externo, lo que resulta chocante a la vista, es completamente estética y sin embargo ya eso resulta “desestabilizador”, pasible de condena penal, como el tabú de la palabra “fraude”.
Finalmente, esos ingenuos “humanistas” que ahora, después de todo un largo período parlamentario usurpando funciones, vienen a descubrir que existen maquinas electorales itinerantes, centros electorales ficticios, electores fantasmas, circunscripciones arbitrarias, poblaciones flotantes, localidades donde el número de inscritos para votar supera ampliamente a la población, inversión de resultados, migrados, multicedulados, ancianos centenarios, muertos ambulantes, cubanos, colombianos, ecuatorianos, etarras, islamistas y, por qué no decirlo, una participación sin precedentes en mesas electorales desiertas.
El verdadero milagro del CNE es que en Venezuela hay que hacer cola para todo, excepto para votar.
LOS CHAVISTAS TAMBIÉN VOTAN
Los demócratas, que tomaron como ingeniosa consigna “hay que mojar el chiquito”, tienen sus propias y muy loables razones para exaltar el voto; el problema es que olvidan que las elecciones las organiza el gobierno y que sus partidarios también votan, por razones muy diferentes e incluso contrarias a las de ellos.
Ambos concurren al mismo acto con motivaciones opuestas: unos, para defender la democracia y la libertad; los otros, para implantar el comunismo, el totalitarismo. Entre ambos, ¿quién tiene la razón?
Dicen los demócratas que lo hacen porque “no saben hacer otra cosa”, pero además porque es de su propia esencia, las elecciones son el sancta sanctórum de la democracia. Pero por su parte los chavistas, que no son demócratas, votan igual, con el agravante de que son los dueños del patio, la pelota, el bate, ponen las reglas, los árbitros y las cervezas.
Lo extraordinario es que a éstos el voto no los dignifica, no pueden exhibir “el chiquito manchado” como un glorioso estandarte, signo indeleble de cultura cívica, de respeto al derecho ajeno, de convicción democrática y pluralista.
Alguien debe estar equivocado, porque o los dos son demócratas o ninguno de los dos lo son, o bien el voto no sirve como distintivo.
La verdad que no se quiere ver es que el voto, en sí mismo, no es ningún símbolo de superioridad moral, no sirve para distinguir a nadie, ni es nada para sentirse orgulloso, ni emblema de libertad, democracia y respeto.
No hay nada sagrado en el voto, que es sólo un instrumento, completamente adjetivo, para tomar ciertas decisiones, y que, por cierto, tampoco brinda ninguna garantía de que la decisión sea buena, simplemente porque se llegó a ella mediante una elección; tanto menos cuando se trata de un mecanismo turbio, amañado y deshonesto.
En Venezuela se ha desvirtuado el voto en muchos sentidos. El más obvio es que se le pretende utilizar para aprobar imposibles, justificar arbitrariedades, francas violaciones no ya a la Constitución y las leyes sino a la lógica y al sentido común.
Como cuando se sometió a referéndum la llamada “reforma constitucional” para establecer la reelección indefinida. Dejando a un lado la pregunta, que era por sí sola un asalto a la Razón, el ventajismo y todo lo que ya se sabe del sistema electoral, lo cierto es que en los Principios Generales de la Constitución se dice que el gobierno es y será siempre “alternativo”. ¿Cómo puede decirse luego que, no obstante, los gobernantes podrán reelegirse indefinidamente?
Lo que diferencia a la República de la Monarquía es precisamente la alternabilidad en el cargo del Jefe de Estado. Si éste es vitalicio o hereditario, como en Cuba, Libia, Siria, Corea del Norte y semejantes, no puede hablarse de república, aunque se recurra al manido argumento de “consultar al pueblo”.
Así como las elecciones no sirven para resolver divergencias filosóficas, científicas o de conocimiento en general, tampoco sirven para legitimar arbitrariedades e incluso crímenes, como si se sometiera a votación la abolición de los derechos humanos, como la propiedad y libertad de los individuos.
El voto utilizado como un arma, exactamente como cualquier otra arma, puede servir para salvar vidas o asesinar, proteger la propiedad o robar, dependiendo de quién la tenga en sus manos. Así que el problema no es el arma sino quien la use y para qué, si para la defensa o la agresión, si para la libertad o la opresión.
En conclusión, una consigna apropiada bien podría ser: “De elección en elección, avanza la revolución”.
¿DE QUÉ SE RIEN?
Hay que dejar que se disperse el humo de los cohetes, que se acallen los vítores y hurras, el jolgorio carnavalesco para ver cuál es el país que nos queda después de la resaca, lo que se llama “el día siguiente”.
¿Liberaron a los presos políticos? ¿Regresaron los exiliados? ¿RCTV comenzó a transmitir en señal abierta? ¿Devolvieron las 42 emisoras a sus legítimos propietarios? ¿Cesó el acoso contra las empresas Polar?
¿Fueron reivindicados los 23.000 empleados de PDVSA? ¿Se les pagaron sus prestaciones sociales, caja de ahorros, salarios caídos? ¿Se revocaron las listas negras, el veto para trabajar y contratar?
¿Se reabrió la embajada de Israel? ¿Se cortaron nexos con Irán y Siria? ¿Se devolvieron los guardias revolucionarios iraníes? ¿Salieron los yijadistas de Hamas y Hezbolá?
¿Se dejó de financiar la tiranía de los hermanos Castro? ¿Se retiraron las tropas cubanas del país? ¿Fue despachado el G2? ¿Se recuperaron para venezolanos los registros y notarias? ¿La CANTV? ¿Planta Centro?
¿Se desmantelaron los campamentos de las FARC? ¿Se deportaron los etarras a España? ¿Se desarmaron los colectivos del 23 de enero? ¿Se desmovilizaron los miembros del FBL? ¿Apareció Valentín Santana?
¿Se dejaron de dilapidar recursos del país para financiar la revolución continental? ¿Regresaron los helicópteros y tropas de Bolivia? ¿Ceso la intervención en Centro América? ¿Se abandonó el proyecto de la Gran Colombia? ¿Se derribaron las estatuas de Tiro Fijo? ¿Nos libramos del Foro de Sao Paulo?
¿Se satisficieron las demandas de la familia Brito? ¿Se devolvieron las tierras confiscadas? ¿Se desocuparon los edificios invadidos? ¿Se pagaron las indemnizaciones a los injustamente expropiados?
¿Por fin se sabe para dónde va el petróleo, quien lo paga y quien no paga? ¿Los derivados que se negocian en alta mar, en el Caribe? ¿Mandaron a buscar la maleta de dólares que se quedó por allá en Argentina sin que nadie la reclame?
¿Ceso la corrupción? ¿El crimen organizado transnacional? ¿El tráfico de drogas, de armas, de personas? ¿El blanqueo de dinero mal habido? ¿El nepotismo?
¿Disminuyó la inflación? ¿Aumentó el empleo formal? ¿Hay más seguridad en las calles y en las casas? ¿Menos asesinatos los fines de semana? ¿Menos secuestros? ¿Menos impunidad? ¿Se saneó el Poder Judicial? ¿La policía?
¿Se eliminó la consigna “Patria, socialismo o muerte”? ¿Cesó la prédica del odio? ¿Desaparecieron el antiamericanismo y antisemitismo? ¿El reino de la simulación y el disimulo? ¿La verdad oficial? ¿El imperio de la mentira?
Para los izquierdistas, nada mejor que sus propias palabras: ¿De qué se ríen, de qué se ríen?
Luis Marín
02-10-10
DISFRUTEN!!!
DESPUÉS DEL 26S
La celebrada intervención de la periodista de France Presse, además del teatro de siempre, exige una lectura que nadie quiere hacer: que aquí hubo una estafa electoral. El problema es que ella hace incomprensible el ambiente de celebración de los presuntos estafados.
Ciertamente es difícil de entender cómo es que obteniendo más votos se puede tener menos representantes, pero eso se podría explicar, dependiendo del sistema que se use para asignar los cargos; lo que sí es inexplicable es que las víctimas de la flagrante injusticia celebren con bombos y platillos su resonante victoria y otros enfaticen la derrota del régimen con expresiones paradójicas como “ganar perdiendo” o “perder ganando”.
Una vez más el problema es de interpretación del lenguaje. Así como antes nadie entendió lo que querían decir Rosales y su combo con “ganar y cobrar” y cada uno lo interpretó a su manera; ahora hay que ver quién gana y quien pierde y qué se gana y qué se pierde.
Bien vista la cosa, una chambita en dólares con inmunidades parlamentaria y diplomática al mismo tiempo y residencia fuera de este país infernal no está nada mal para, digamos, Timoteo Zambrano, cabecilla de todos los fracasos de la oposición en la última década, de los que él ha salido absolutamente indemne, como aquellos políticos “corcho” que si los hunden por un lado flotan por el otro.
O Alfonso Marquina, de quien decía extrañada Patricia Poleo que la había acompañado en un programa de radio, por allá en Maturín, el día y hora en que la Fiscalía General aseguraba que estaba en Panamá planeando el asesinato de Danilo Anderson y mientras ella ahora se encuentra en el exilio, él aparece muy fragante, recién bañado, como si nada, en un programa ¡en RCTV! Y si lo viera ahora como flamante diputado a la Asamblea Nacional… ¡Todo un habilitado!
O Teodoro Petkoff, que además de tener una fracción en cada ministerio, instituto autónomo e institución pública en general, como las Universidades Autónomas, Experimentales o Católicas, incluyendo, por supuesto, al CNE, donde tiene un representante personal, ahora va a disfrutar también de una fracción parlamentaria que va a bailar al ritmo que él les toque, más o menos como hace Chávez con los suyos, de manera que lo único que le falta es ser candidato único en el 2012, “si le aguantan las rodillas”.
Pero en la mejor fiesta nunca falta alguien que ponga la nota discordante, como esa cándida periodista de France Presse, que no sabe “de qué se trata la cosa”, que “ignora totalmente lo que aquí pasó”, “como si viviera en la luna”, ella no sabe “que estas elecciones están montadas en un método (…) que no tiene nada que ver con la sumatoria de los votos”.
Y eso que ella no cuestiona ese sistema blindado, inmune no sólo a triquiñuelas sino a cualquier observación, ni su mecánica incomprensible incluso para los técnicos, ni la impecabilidad de las cifras, aunque sean inverificables y nadie sepa de dónde salieron; su apreciación se refiere al aspecto externo, lo que resulta chocante a la vista, es completamente estética y sin embargo ya eso resulta “desestabilizador”, pasible de condena penal, como el tabú de la palabra “fraude”.
Finalmente, esos ingenuos “humanistas” que ahora, después de todo un largo período parlamentario usurpando funciones, vienen a descubrir que existen maquinas electorales itinerantes, centros electorales ficticios, electores fantasmas, circunscripciones arbitrarias, poblaciones flotantes, localidades donde el número de inscritos para votar supera ampliamente a la población, inversión de resultados, migrados, multicedulados, ancianos centenarios, muertos ambulantes, cubanos, colombianos, ecuatorianos, etarras, islamistas y, por qué no decirlo, una participación sin precedentes en mesas electorales desiertas.
El verdadero milagro del CNE es que en Venezuela hay que hacer cola para todo, excepto para votar.
LOS CHAVISTAS TAMBIÉN VOTAN
Los demócratas, que tomaron como ingeniosa consigna “hay que mojar el chiquito”, tienen sus propias y muy loables razones para exaltar el voto; el problema es que olvidan que las elecciones las organiza el gobierno y que sus partidarios también votan, por razones muy diferentes e incluso contrarias a las de ellos.
Ambos concurren al mismo acto con motivaciones opuestas: unos, para defender la democracia y la libertad; los otros, para implantar el comunismo, el totalitarismo. Entre ambos, ¿quién tiene la razón?
Dicen los demócratas que lo hacen porque “no saben hacer otra cosa”, pero además porque es de su propia esencia, las elecciones son el sancta sanctórum de la democracia. Pero por su parte los chavistas, que no son demócratas, votan igual, con el agravante de que son los dueños del patio, la pelota, el bate, ponen las reglas, los árbitros y las cervezas.
Lo extraordinario es que a éstos el voto no los dignifica, no pueden exhibir “el chiquito manchado” como un glorioso estandarte, signo indeleble de cultura cívica, de respeto al derecho ajeno, de convicción democrática y pluralista.
Alguien debe estar equivocado, porque o los dos son demócratas o ninguno de los dos lo son, o bien el voto no sirve como distintivo.
La verdad que no se quiere ver es que el voto, en sí mismo, no es ningún símbolo de superioridad moral, no sirve para distinguir a nadie, ni es nada para sentirse orgulloso, ni emblema de libertad, democracia y respeto.
No hay nada sagrado en el voto, que es sólo un instrumento, completamente adjetivo, para tomar ciertas decisiones, y que, por cierto, tampoco brinda ninguna garantía de que la decisión sea buena, simplemente porque se llegó a ella mediante una elección; tanto menos cuando se trata de un mecanismo turbio, amañado y deshonesto.
En Venezuela se ha desvirtuado el voto en muchos sentidos. El más obvio es que se le pretende utilizar para aprobar imposibles, justificar arbitrariedades, francas violaciones no ya a la Constitución y las leyes sino a la lógica y al sentido común.
Como cuando se sometió a referéndum la llamada “reforma constitucional” para establecer la reelección indefinida. Dejando a un lado la pregunta, que era por sí sola un asalto a la Razón, el ventajismo y todo lo que ya se sabe del sistema electoral, lo cierto es que en los Principios Generales de la Constitución se dice que el gobierno es y será siempre “alternativo”. ¿Cómo puede decirse luego que, no obstante, los gobernantes podrán reelegirse indefinidamente?
Lo que diferencia a la República de la Monarquía es precisamente la alternabilidad en el cargo del Jefe de Estado. Si éste es vitalicio o hereditario, como en Cuba, Libia, Siria, Corea del Norte y semejantes, no puede hablarse de república, aunque se recurra al manido argumento de “consultar al pueblo”.
Así como las elecciones no sirven para resolver divergencias filosóficas, científicas o de conocimiento en general, tampoco sirven para legitimar arbitrariedades e incluso crímenes, como si se sometiera a votación la abolición de los derechos humanos, como la propiedad y libertad de los individuos.
El voto utilizado como un arma, exactamente como cualquier otra arma, puede servir para salvar vidas o asesinar, proteger la propiedad o robar, dependiendo de quién la tenga en sus manos. Así que el problema no es el arma sino quien la use y para qué, si para la defensa o la agresión, si para la libertad o la opresión.
En conclusión, una consigna apropiada bien podría ser: “De elección en elección, avanza la revolución”.
¿DE QUÉ SE RIEN?
Hay que dejar que se disperse el humo de los cohetes, que se acallen los vítores y hurras, el jolgorio carnavalesco para ver cuál es el país que nos queda después de la resaca, lo que se llama “el día siguiente”.
¿Liberaron a los presos políticos? ¿Regresaron los exiliados? ¿RCTV comenzó a transmitir en señal abierta? ¿Devolvieron las 42 emisoras a sus legítimos propietarios? ¿Cesó el acoso contra las empresas Polar?
¿Fueron reivindicados los 23.000 empleados de PDVSA? ¿Se les pagaron sus prestaciones sociales, caja de ahorros, salarios caídos? ¿Se revocaron las listas negras, el veto para trabajar y contratar?
¿Se reabrió la embajada de Israel? ¿Se cortaron nexos con Irán y Siria? ¿Se devolvieron los guardias revolucionarios iraníes? ¿Salieron los yijadistas de Hamas y Hezbolá?
¿Se dejó de financiar la tiranía de los hermanos Castro? ¿Se retiraron las tropas cubanas del país? ¿Fue despachado el G2? ¿Se recuperaron para venezolanos los registros y notarias? ¿La CANTV? ¿Planta Centro?
¿Se desmantelaron los campamentos de las FARC? ¿Se deportaron los etarras a España? ¿Se desarmaron los colectivos del 23 de enero? ¿Se desmovilizaron los miembros del FBL? ¿Apareció Valentín Santana?
¿Se dejaron de dilapidar recursos del país para financiar la revolución continental? ¿Regresaron los helicópteros y tropas de Bolivia? ¿Ceso la intervención en Centro América? ¿Se abandonó el proyecto de la Gran Colombia? ¿Se derribaron las estatuas de Tiro Fijo? ¿Nos libramos del Foro de Sao Paulo?
¿Se satisficieron las demandas de la familia Brito? ¿Se devolvieron las tierras confiscadas? ¿Se desocuparon los edificios invadidos? ¿Se pagaron las indemnizaciones a los injustamente expropiados?
¿Por fin se sabe para dónde va el petróleo, quien lo paga y quien no paga? ¿Los derivados que se negocian en alta mar, en el Caribe? ¿Mandaron a buscar la maleta de dólares que se quedó por allá en Argentina sin que nadie la reclame?
¿Ceso la corrupción? ¿El crimen organizado transnacional? ¿El tráfico de drogas, de armas, de personas? ¿El blanqueo de dinero mal habido? ¿El nepotismo?
¿Disminuyó la inflación? ¿Aumentó el empleo formal? ¿Hay más seguridad en las calles y en las casas? ¿Menos asesinatos los fines de semana? ¿Menos secuestros? ¿Menos impunidad? ¿Se saneó el Poder Judicial? ¿La policía?
¿Se eliminó la consigna “Patria, socialismo o muerte”? ¿Cesó la prédica del odio? ¿Desaparecieron el antiamericanismo y antisemitismo? ¿El reino de la simulación y el disimulo? ¿La verdad oficial? ¿El imperio de la mentira?
Para los izquierdistas, nada mejor que sus propias palabras: ¿De qué se ríen, de qué se ríen?
Luis Marín
02-10-10
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